CONOCÉ DÓNDE ESTÁ EL CAMPO EN TU VIDA

Blockchain: En el campo están los datos

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Siempre cuando compramos algo, sea el producto o servicio que fuere, el ser humano busca tener referencias u opiniones del producto para saber su calidad.

El consumidor, a la hora de comprar un alimento, también demanda información. Hoy eso es posible gracias a la trazabilidad de los productos y la tecnología. 

Imaginate comprar un bife y que escaneando un código QR puedas conocer el origen de ese pedazo de carne. El establecimiento productivo donde estuvo el animal, sus certificaciones, su huella de carbono y también peso, raza y si estuvo bajo normas de bienestar animal o no. Eso ya está pasando y la Argentina y el agro tienen empresas agtech que trabajan en ese sentido para llevar más información al consumidor y pasar a ser “consumidores conscientes”.

Con el avance de los años y mucho más después de la pandemia, las regulaciones y demandas de los consumidores seguirán creciendo y ahí viene el gran desafío para las cadenas agroalimentarias. Estar a la altura de las circunstancias y poder demostrar la confianza en sus productos mediante la tecnología.

Primero llegó internet y nos dejó buscar productos y cosas por todo el mundo creyendo que las teníamos cada vez más cerca. Con el avance digital y la conectividad, llegaron los buscadores y después Google para cambiar el paradigma y usar la frase latiguillo de: “si no estás en Google no existís”. Bien, vamos camino hacia una nueva era. ¿Cual? la de “si tu producto no está en blockchain no existís”. 

La tecnología llega para ayudar a las personas, las comunidades y a las industrias. Se amalgama y visualiza un futuro prometedor con ciudadanos más comprometidos con el medio ambiente, con sus ecosistemas; y en esa línea, las cadenas agroalimentarias deberán sortear dichos desafíos. 

El futuro está en los datos, el paraíso del consumidor estará en conocer los procesos, certificados y cuánto impacto está generándose para consumir dicho producto. Son hábitos, pero los hábitos también cambian, entonces las industrias también deberán cambiar. 

Es un camino de ida, el barco está saliendo del muelle, hay que subirse para llegar a los consumidores que serán cada vez más conscientes de sus actos, sus consumos y sobre todo querrán saber cómo ha sido el proceso de lo que consumen. Hacia ese mundo vamos.